El tintado de lunas es de esas modificaciones que se ven en la mitad de los coches modificados y, a la vez, una de las que más multas genera por hacerse mal. La clave está en distinguir entre las lunas delanteras y las traseras: la ley no las trata igual.
Lunas delanteras: sin margen
El parabrisas y las dos ventanillas delanteras (las del conductor y el copiloto) no admiten ningún tintado adicional al tono ligeramente oscurecido que ya traen de fábrica. No hay porcentaje de oscurecimiento permitido ni lámina homologada que valga aquí: la exigencia es que el inspector y cualquier agente puedan ver con claridad al conductor desde fuera.
Lunas traseras: sí, pero con lámina homologada
Las ventanillas traseras y la luna trasera sí se pueden tintar, siempre que la lámina utilizada esté homologada (no vale cualquier vinilo o papel ahumado barato) y la instalación quede documentada. Un instalador serio te entrega un certificado de homologación de la lámina, que es justo lo que te van a pedir en la ITV si preguntan.
Qué pasa si te pillan con un tintado no homologado
Puede derivar en sanción y en que la ITV declare el vehículo desfavorable hasta que retires el tintado o acredites la homologación de la lámina instalada. Es exactamente el mismo tipo de problema que ya vimos con los faros LED no homologados: encaja a simple vista, pero sin el papeleo correcto no vale para circular.
Cuánto cuesta un tintado legal
Un tintado homologado de lunas traseras suele costar entre 90 € y 300 € según el tamaño del coche y el nivel de servicio, con el certificado de homologación incluido. Es más caro que las opciones sin papeles, pero es la diferencia entre pasar la ITV sin sobresaltos y tener que retirarlo después de haberlo pagado.
El tintado de lunas entra en la misma categoría que el resto de reformas estéticas legales: lo repasamos todo junto en la guía de modificaciones legales de coche en España, y qué revisa exactamente el inspector en la checklist para la ITV.
